martes, 14 de marzo de 2017

R | Palabras que nunca te dije, de María Martínez


Adictiva, divertida y con un punto dramático.
NOTA: 4/5


Confieso que tengo sentimientos encontrados con esta historia. Tenía muchas ganas de leer algo de María Martínez; he escuchado tantas maravillas de la autora, de sus historias, que yo ya estaba enamorada antes de empezar. Y las expectativas son malas en el 99% de los casos. No obstante, la historia de Sara y Jayden me ha gustado, pero no me ha gustado tanto como pensaba que me iba a gustar.

Por un lado tenemos a Sara, casada en un matrimonio que no la hace feliz y que en realidad no sé podría ni llamar matrimonio. Ella está totalmente anulada por su marido y ha terminado resignándose con lo que tiene: sin ganas, ni forma de saber como salir de esa situación. Hay que saber que Sara y Colin tienen un hijo: Daniel; que además, ella utiliza un poco de escusa para justificar su actitud –o su falta de ella– y eso hace que le sobreproteja.
Por el otro lado tenemos a Jayden, un soldado de la Armada estadounidense, pero no un soldado cualquiera sino uno que pertenece a una unidad súper secreta de los SEAL; traumatizado por un suceso del pasado que le ha hecho abandonar su vida y trasladarse a Tullia con un propósito muy claro.
Tullia es el pequeño pueblo de la Provenza donde se encuentran Sara y Jayden. Donde Sara acepta y admite su penoso matrimonio y donde empieza su transformación, su evolución a una mujer nueva que quiere cosas y que quiere luchar por ella, pero sobre todo que no se quiere seguir conformando. 
 
Me ha gustado mucho el mensaje que hay detrás de la novela y al que el título hace alusión: Palabras que nunca te dije. En la historia aparece textualmente esta frase y lo largo de todo el libro podemos ver que hay muchas palabras que no se dicen; tanto los dos personajes protagonistas como los secundarios. Hay que decir las cosas, hay que hablar y no callarse. Para mí este mensaje ha sido lo mejor. Además, fue un aspecto que comentamos en el club de lectura del sábado 11 y entre todas fuimos conscientes de todas aquellas palabras que nunca se decían y que eran importante que se dijeran; de lo contrario la historia podía haber sido muy diferente.

Relacionado con este aspecto también comentamos en el club la importancia de la palabra: nunca. Nunca empieza siendo algo negativo, algo que hay que ir tachando de una lista hasta que llega un momento que todos estos nunca se transforman en algo bueno, en algo positivo, en algo que los que va a unirlos para siempre.

También me ha gustado como María Martínez trata el destino. De hecho, Sara y Jayden habla de ello varias veces durante la historia; del destino como algo superior que ha entrelazado sus caminos de una forma algo macabra. Además, la autora introduce el viento y las tormentas en puntos que me parecen clave para acompañar momentos fundamentales de la trama. Un recurso muy utilizado en literatura romántica clásica donde los cambios atmosféricos acompañan el estado de ánimo de los protagonistas.

Otro aspecto que me ha encantado de la novela son los guiños a los superhéroes de Marvel y del universo DC cómics junto con alguna que otra frase mítica de las películas –de Los vengadores, si no voy mal de memoria–; que podemos relacionar con la última parte de la novela, donde la historia da un giro y se centra por unos capítulos en el trabajo de Jayden. No voy a profundizar mucho para no hacer spoiler, pero fue un momento de mucha adrenalina y tensión, aunque no me creí en ningún momento cierto suceso que quien haya leído el libro identificará perfectamente.

Y hablando de Jayden. No he terminado profundamente enamorada de él aunque no me importaría poner un Jayden en mi vida; y sin duda me he reído un momento con sus escenas, con sus salidas y ocurrencias, con su lenguaje tanto oral como corporal; sobre todo, me reí una barbaridad cuando él se encuentra escondido en la despensa.

Además, aplaudo la determinación de Sara en los últimos capítulos de la novela; donde pasa algo que le hace abrir los ojos definitivamente. No es ningún spoiler que Sara está casada y que el personaje de Jayden no es su marido. Durante toda la historia varios personajes hablan sobre la infidelidad, de hecho, aparecen varias infidelidades y de diferentes tipos en el libro y los diferentes personajes discuten sobre ello, se dan varias voces, se crea un dialogo al respecto muy interesante. Pero volviendo a la determinación de Sara me parece muy inteligente el motivo por el que decide cambiar. Sé que puede no entenderse muy bien esta reflexión mía, pero no sé muy bien como contarlo sin contar nada de la trama, pero digamos que deja a la mujer en buen lugar y la Sara que en un primer momento, era débil, cobarde y sin iniciativa resurge de sus cenizas como el ave fénix –palabras textuales de la novela– y se da cuenta que en realidad es una mujer fuerte, valiente y con ganas de luchar.

Lo que no me ha gustado tanto son las escasas tres, cuatro, semanas donde se enmarca la acción de la novela. Me ha parecido un período muy corto por todas las emociones que despiertan en los dos protagonistas, más que nada por la intensidad de estas. Entiendo la química y la tensión entre ellos, pero no lo sé: para mí ha sido poco tiempo para ir tan lejos. Aunque, hay que decir que he adorado sus momentos juntos, es imposible no enamorarse de ellos como pareja y reírse con sus cosas. Otro aspecto que también me escuece un poco es que Sara trate de amigas, de amigas de verdad, a las mujeres de Tullia que acaba de conocer.


Palabras que nunca te dije es la primera novela que leo de la autora y aunque la historia de Sara y Jayden no ha terminado de enamorarme como esperaba si que tengo ganas de leer más cosas de la autora. Esta novela tiene diálogos geniales, un personaje masculino que necesitas en tu vida y una determinación final de Sara que es de aplaudir.

Sé que me ha quedado algo larga la reseña de hoy, pero espero que os haya gustado.
Un beso.


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