viernes, 30 de enero de 2015

R | Un beso en París, de Stephanie Perkins


Al cerrar el libro nada podía borrarme la sonrisa de la cara. Devoré Un beso en París, no era capaz de abandonar a sus personajes. Tenía que saber que estarían bien. Fue un capricho, fui a la librería a buscar otra cosa y lo vi. Esa misma tarde lo empecé. No sabía prácticamente nada sobre él, solo que Stephanie Perkins tiene fascinada a la mitad de sus lectores y enamorada a la otra mitad.


Anna es una chica de 17 años que empieza su último curso de instituto en un internado en París. Ella no quiere ir, no quiere que la abandonen en una ciudad desconocida, en un país extranjero. Pasa su primera noche llorando, hasta que conoce a Mer, su vecina en la Résidence Lambert. Meredith la invita a chocolad chaud. Anna no entiende ni una sola palabra en francés, pero acepta de todos modos. A la mañana siguiente conoce a los amigos de Mer: St. Clair, Josh y Rashmi.
Étienne St. Clair es el chico guapo. Tiene acento británico, un padre francés y afirma ser americano. Tiene novia. También le encanta la historia. St. Clair enseña a Anna París. A medida que avanza el curso se hacen amigos, son inseparables. St. Clair es el mejor amigo de Anna. Anna es la mejor amiga de St. Clair. St. Clair tiene novia.
Y Cuando St. Clair pasa a ser Étienne todo cambia.

“–Ya están todos aquí, excepto St. Clair –dice Meredith. Se vuelve para echar un vistazo a la cafetería–. Normalmente llega tarde.”

Un beso en París puede parecer un libro juvenil con una historia de amor adolescente pero, es mucho más. A través de los ojos de Anna ves como crece, como se enamora sin ser consciente del todo de su mejor amigo. Esas miraras cómplices, esos paseos por París, esas conversaciones privadas. A través de los ojos de Anna puede ver también como St. Clair se enamora de ella. Sus gestos, sus palabras, sus acciones. No quieren afrontar la realidad, no saben como afrontarla.
Un tema que se repite a lo largo de todo el libro es el miedo ha quedarse solo. Ningún personajes del libro esta listo para dar este paso, pero tienen que hacerlo. Tienen que afrontar la realidad y lanzarse a la piscina.
No es ningún secreto, ni ningún spoiler que hay un beso en París. La autora sabe cuando tiene que escribir ese beso. Lo escribe en el momento perfecto y en el más inoportuno también. No diré nada más sobre ello, no quiero que se me escape nada.
Leer a Stephani Perkins ha sido una experiencia fantástica como darme de morros con toda la primavera. Me he enamorado de sus personajes, de Anna, de St. Clair, de Étienne. Me he enamorado también de la ciudad, quiero visitar París. Quiero correr por sus calles como hace Anna Quiero pedir un deseo en el point zéro. Quiero ir al Panthéon y sentarme en el banco de Antoine de Saint-Exupéry. Y quiero también subir corriendo las escaleras de las torres de Notre-Dame y tener toda la ciudad a mis pies.
Durante todo el libro tuve una sonrisa dibujada en la cara, en los buenos y en los malos momentos. Mi cuerpo se tensaba cuando ellos estaban mal, no podía cerrar el libro hasta saber que estarían bien. Al terminarlo me quedó una sensación de satisfacción brutal en el cuerpo, estaba contenta. Feliz. Desbordaba energía por todos lados. En ese instante todo era posible porque ese momento fue eterno. Incluso me atrevería a decir que estaba borracha de felicidad. Todavía no ha terminado enero y ya puedo decir que Un beso en París es uno de mis favoritos del 2015. Estoy deseando volver a leer a Stephanie Perkins y volver a experimentar esta sensación.
Para sacarle un, pero su nivel de azúcar. Pero ni eso molesta. Es una historia de amor pero también de amistad, de hacerse mayor, de dejar el miedo atrás y enfrontarse a la vida.
NOTA: 5/5

“Esa calidez del teléfono… ¿Es posible que mi casa sea una persona y no un lugar? Bridgette era mi refugio. Puede que ahora lo sea St. Clair. Le doy vueltas a este asunto, porque ya hemos dejado de hablar debido al cansancio. Pero no hacemos compañía mutuamente, mi respiración, su respiración. Mi respiración, su respiración.”


Una curiosidad extraña: La descripción del padre de Anna me ha recordado a Nicholas Sparks y me gustan los libros de Nicholas Sparks. Los del padre de Anna no creo que me gustarán.

Un beso.